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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 12, diciembre 2008

Entender la inmunidad innata y el VIH

¿Qué papel desempeñan las respuestas inmunitarias en la defensa frente a la infección por VIH?

Los seres humanos nos vemos expuestos repetidamente a diversos patógenos, incluyendo virus y bacterias. El organismo se defiende frente a ellos empleando una compleja red de células, tejidos y órganos que, en conjunto, constituyen el sistema inmunitario humano (véase el ejemplar especial del VAX de julio de 2008: ‘Entender el sistema inmunitario y las estrategias de las vacunas contra el sida’). El sistema inmunitario se divide en dos, el innato y el adaptativo, los cuales desempeñan un papel crítico en la eliminación de los patógenos invasores.

El sistema inmunitario innato constituye la primera línea de defensa frente a los virus y las bacterias. Las células de este sistema detectan a los virus invasores e intentan controlarlos o eliminarlos. Las células dendríticas y los macrófagos tienen una gran importancia a la hora de reconocer los virus invasores como el VIH y, entre otros lugares, se encuentran en los tejidos de las mucosas. Estas células serían como “el servicio de seguridad de 24 horas” del organismo y están patrullándolo constantemente en busca de patógenos del exterior. Una vez que entran en contacto con los virus, utilizan sus protuberancias, similares a dedos, para asir las partículas hostiles. A continuación, las células dendríticas descomponen el virus en pequeños fragmentos, denominados epítopos, que son dispuestos en la superficie celular. Cuando estas células dendríticas se desplazan a los nódulos linfáticos -los centros de comunicación del sistema inmunitario-, los fragmentos del VIH en sus superficies actúan como señales de alarma, alertando a otras células inmunitarias de la presencia del virus.

Las respuestas inmunitarias innatas se activan poco después de que se produzca una infección, pero no son específicas, por lo que, si el patógeno es un virus del resfriado o el VIH, el sistema inmunitario innato responde de igual modo. Si la respuesta inmunitaria innata no es capaz de eliminar el virus o la bacteria, o si el patógeno consigue eludir esta respuesta, entra en acción la
sección adaptativa del sistema inmunitario. Las respuestas inmunitarias adaptativas, que incluyen respuestas inmunitarias celulares (células-T CD4 y CD8) y anticuerpos (proteínas en forma de Y que actúan, principalmente, uniéndose a los virus y evitando que infecten sus células diana), son específicas del patógeno y, en consecuencia, tardan más en activarse, por lo general, varios días.
 

El estudio de las respuestas inmunitarias


Las respuestas inmunitarias adaptativas generadas tras una infección por VIH han sido objeto de un estudio detallado y se sigue intentado determinar todas sus características. Los investigadores en el campo de las vacunas contra el sida también son capaces de detectar y medir las respuestas celulares y de anticuerpos inducidas en las personas que han recibido diversas candidatas a vacuna durante los ensayos clínicos.

 No obstante, aunque se acepta de forma generalizada que la inmunidad innata es crucial a la hora de dar forma a la respuesta del organismo frente al VIH, este tipo de respuesta es mucho más difícil de estudiar. Las respuestas inmunitarias innatas sólo permanecen activas entre seis y siete días tras la adquisición del VIH, por lo que las personas recién infectadas por el virus tendrían que ser identificadas muy rápido para poder estudiar las respuestas inmunitarias innatas. Además, con frecuencia, el VIH se transmite por vía sexual y, por tanto, este tipo de respuesta inmunitaria (que puede desempeñar un papel clave en el momento de la infección o poco después) puede estar oculto en zonas de las mucosas difíciles de estudiar. A pesar de estas complicaciones, se están realizando esfuerzos para identificar a las personas infectadas lo antes posible tras la adquisición del VIH y para clasificar mejor las primeras interacciones entre el virus y el sistema inmunitario innato.

También es probable que este sistema desempeñe un papel importante en la respuesta de las vacunas candidatas contra el sida, pero es una cuestión que no está del todo clara. Los investigadores implicados en el ensayo de fase IIb de prueba de concepto conocido como STEP están analizando actualmente los tipos de respuestas inmunitarias innatas inducidas en los voluntarios que recibieron la candidata a vacuna de Merck. Estos análisis quizá arrojen más luz sobre el papel de la inmunidad innata tras la vacunación.

Un virus astuto


El VIH utiliza diversos trucos para evadir las respuestas inmunitarias montadas contra él. Una de las ventajas del virus es que ataca e infecta, principalmente, a las células-T CD4, un componente básico de la respuesta inmunitaria adaptativa contra el VIH. La capacidad del virus para mutar de manera constante le permite también evadir las respuestas de anticuerpos.

Sin embargo, aún no se entiende por completo el modo en que el VIH manipula el sistema inmunitario innato. Es posible que los macrófagos y las células dendríticas estén ayudando involuntariamente al virus de la inmunodeficiencia humana transportando partículas del mismo directamente a sus células-T CD4 diana, a las que infecta con posterioridad. También se cree que el VIH afecta a otras funciones del sistema inmunitario innato, incluyendo la capacidad funcional de un subgrupo de células, denominadas células asesinas naturales, que, de otro modo, reconocerían y destruirían a las células infectadas por el VIH.

Investigación en marcha


Para clarificar el desconocido papel que desempeña. la inmunidad innata en la infección por VIH, se está estudiando a distintos grupos de personas. Un grupo interesante son los seronegativos altamente expuestos, pacientes que consiguen evitar la infección durante años a pesar de la constancia de repetidas exposiciones al virus. En estudios anteriores se descubrió que algunas mujeres resisten de forma inexplicable a la infección por VIH pese a practicar sexo comercial y haberse expuesto reiteradamente al virus. Algunos científicos han planteado la hipótesis de que la inmunidad innata tal vez explique su aparente capacidad para evitar la infección por VIH.

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