Los investigadores reunidos en la Conferencia Internacional sobre el Sida se centraron en los esfuerzos a largo plazo para controlar la propagación del VIH
Si algo ha quedado claro en la búsqueda de una vacuna contra el sida segura y eficaz es que el virus no concede a las personas infectadas (ni a la ciencia) mucho tiempo para montar una defensa exitosa.
En los primeros seis días posteriores a la exposición al VIH (el periodo de tiempo en el que aproximadamente 25.000 investigadores, trabajadores sanitarios y activistas se reunieron en la XVII Conferencia Internacional sobre el Sida en la Ciudad de México, entre el 3 y el 8 de agosto de este año), el virus desborda las defensas iniciales del organismo y se propaga con rapidez en la sangre, convirtiendo el virus en el equivalente biológico de un tren fuera de control.
En numerosas charlas clave durante la prolongada conferencia se hizo mención a este capítulo temprano, aunque crucial, del ciclo vital del virus. “Nos referimos a [estos seis días] como una ventana de vulnerabilidad”, declaró Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, en sus siglas en inglés), que habló sobre las nuevas orientaciones en la investigación de la prevención del VIH. “Sin embargo, [estos días] pueden convertirse en una ventana para la oportunidad”, añadió. “Nuestro éxito o fracaso en el campo de las vacunas, así como nuestra capacidad para acabar controlando [y] quizá incluso curando el VIH, dependerá de este reducido marco temporal”, concluyó Fauci.
Los últimos reveses sufridos en el campo de la prevención del VIH, así como las últimas estadísticas respecto a la propagación del virus, han puesto la investigación sobre la prevención en primera línea de numerosos debates en la conferencia de este año, recordando a los presentes por qué las vacunas y otros métodos biomédicos para prevenir la transmisión del VIH representan un enorme, y hasta ahora no superado, reto para los científicos. Gran parte de la atención se centró en las vacunas, los microbicidas y la profilaxis pre-exposición (PPrE), así como en la implementación de programas seguros de circuncisión masculina.
A pesar de los grandes progresos realizados la pasada década tanto en el desarrollo de nuevos fármacos antirretrovirales como en la oferta de terapia antirretroviral (TARV) a más personas que viven con VIH/sida, los países han tenido menos éxito a la hora de controlar la propagación de nuevas infecciones, especialmente entre las poblaciones en situación de alto riesgo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) hicieron públicas en la conferencia unas estimaciones actualizadas sobre la incidencia del VIH, en las que se aprecia que el número anual de nuevas infecciones en EE UU ha superado en 16.000 casos la estimación de 40.000 personas cada año que se habían registrado constantemente desde mediados de la década de 1990 (véase ‘Lo más destacado’ del VAX de mayo de 2008 sobre ‘Una epidemia estática’).
Las estimaciones más recientes del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA), que fueron publicadas justo antes del inicio de la conferencia, indican que, en la actualidad, hay 33 millones de personas que viven con VIH/sida y que el pasado año se produjeron 2,7 millones de nuevas infecciones en todo el mundo. Aunque la tasa de nuevas infecciones por VIH se ha reducido en algunos países, incluyendo algunas de las regiones más duramente afectadas en el África subsahariana, el aumento del número de nuevas infecciones en otros países ha contrarrestado su efecto, según el informe de ONUSIDA.
Por otro lado, el coste del tratamiento ha aumentado de forma astronómica desde la aparición de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). ONUSIDA considera que cumplir la meta del acceso universal para el año 2015 supondrá un gasto de unos 54.000 millones anuales para poder ofrecer fármacos a las personas que los necesitan en los países de ingresos bajos y medios.
“No tenemos más opción que seguir impulsando la investigación científica necesaria para conseguir una vacuna para el VIH, no importa lo que tardemos”, declaró Myron Cohen, director asociado del Centro para la Investigación en Sida de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU), durante su charla plenaria sobre la prevención de la transmisión sexual del VIH. El fracaso de la candidata a vacuna de Merck (basada en un adenovirus de serotipo 5 [Ad5] que inducía una respuesta celular) a la hora de mostrar eficacia, registrado el pasado mes de septiembre en un gran ensayo de fase IIb de prueba de concepto, ha llevado a los investigadores en vacunas a regresar a la ciencia básica; de este modo, la conferencia se convirtió, inesperadamente, en un foro donde mostrar este cambio de prioridades.
El ejemplo más evidente de este cambio se produjo el mes pasado, cuando Anthony Fauci decidió no dar luz verde a otro ensayo de fase IIb de prueba de concepto conocido como PAVE 100A, que tenía previsto evaluar un vector Ad5 similar al de Merck como vacunación de refuerzo tras varias inmunizaciones con una candidata a vacuna basada en ADN (véase PAVEing the way to a smaller trial, en el IAVI Report de julio-agosto de 2008). Aunque Fauci está valorando la posibilidad de realizar un ensayo más pequeño en lugar del PAVE 100A, la línea de producción de candidatas a vacunas podría verse reducida en los próximos meses. En su Plan de Acción 2008 sobre Vacunas contra el Sida, IAVI recomendó que se descartaran las vacunas menos prometedoras de la actual línea de producción clínica y que los recursos liberados se destinen en su lugar a la investigación básica que ayudará a desarrollar mejores candidatas a vacunas contra el sida (véase la sección ‘Noticias internacionales’ en este número).
Aunque los resultados del ensayo STEP pueden haber enfriado el interés por el desarrollo de candidatas a vacunas contra el sida que induzcan principalmente unas respuestas inmunitarias celulares contra el virus (véase el número especial del VAX de julio de 2008 sobre ‘Entender el sistema inmunitario y las estrategias de las vacunas contra el sida’ y las ‘Cuestiones básicas’ del VAX de abril de 2008 sobre ‘Entender las respuestas inmunitarias celulares’), los investigadores clínicos afirman que aún queda mucho por aprender de los voluntarios del ensayo. Susan Buchbinder, del Departamento de Salud Pública de San Francisco (EE UU) y una investigadora principal en el ensayo STEP, declaró que todavía se están aguardando datos de los voluntarios que pueden ayudar a determinar qué provocó la falta de eficacia de la candidata, incluyendo factores conductuales como la posibilidad de la existencia de redes sexuales entre hombres sin circuncidar en algunas sedes de ensayo que condujeran a unas tasas más elevadas de infección por VIH. También se intenta determinar por qué algunas personas vacunadas (hombres sin circuncidar que practican sexo con hombres [HSH] que presentaban una inmunidad natural frente al virus del resfriado modificado utilizado en la candidata a vacuna) parecían tener un mayor riesgo de infección por VIH.
Buchbinder señaló que la tasa de retención de los voluntarios en el estudio STEP, incluso después de suspender las vacunaciones y de que se abandonara el protocolo tipo ciego (se informó a los participantes si recibieron una candidata a vacuna o un placebo), es aún del 95%. “Explicamos a las personas voluntarias que se trataba de un estudio pivotal y que necesitábamos seguir contando con su participación, y las tasas de retención han sido muy, muy altas”, declaró la experta, quien añadió que esto constituía “un testimonio de la increíble dedicación de las personas voluntarias del estudio”.
Varias sesiones de la conferencia se centraron también en los modos de atraer una nueva generación de investigadores al campo de las vacunas contra el sida, un tema que se ha hecho muy popular últimamente. “Allá donde vas, ves las mismas caras”, declaró Mauro Schechter, responsable de la investigación del sida en la Universidad Federal de Rio de Janeiro en Brasil. “¿Dónde está la siguiente generación? No estamos proyectando el mensaje adecuado si no decimos a todos los investigadores que se trata de una carrera de relevos”, afirmó.
Sin la perspectiva de una vacuna contra el sida en el horizonte, cada vez se presta más atención a la creciente lista de ensayos clínicos en los que se evalúa la PPrE, es decir, la administración de antirretrovirales a personas no infectadas para prevenir la infección por VIH (véase ‘Lo más destacado’ del VAX de mayo de 2006, ‘Tratamiento como prevención’). En ningún lugar se hizo esto más patente que en la conferencia, donde la situación de los ensayos sobre profilaxis pre-exposición y las futuras preocupaciones sobre su eficacia e implementación se debatieron en una amplia variedad de sesiones y recibieron una notable atención mediática.
Aún no existen datos de los ensayos que evalúan si la administración diaria de tenofovir o de una pastilla que combina dos fármacos, conocida como Truvada®, será eficaz en la prevención de la transmisión del VIH, pero tanto investigadores como activistas se están preparando para los resultados. Si se muestra su eficacia, habrá numerosos obstáculos para la implementación exitosa de los programas de PPrE. “Puede que dispongamos de una respuesta en 2-3 años y tenemos que asegurarnos de que estamos preparados para los datos”, declaró Mitchell Warren, director ejecutivo de la Coalición de Activismo en Vacunas contra el SIDA (AVAC, en sus siglas en inglés), que hizo público un informe sobre la profilaxis pre-exposición durante la conferencia.
Actualmente, hay en marcha o previstos siete ensayos de PPrE, incluyendo uno que cuenta con 4.200 mujeres en el África meridional para evaluar un microbicida en forma de gel que contiene tenofovir con el fin de determinar su capacidad para bloquear la infección por VIH. El ensayo de PPrE oral más avanzado (realizado por los CDC) prueba el uso de tenofovir en 400 hombres que practican sexo con hombres sin VIH en EE UU. Se espera poder disponer de resultados el próximo año, según Timothy Mastro, director principal de investigación de Family Health International, una organización especializada en salud sexual y reproductiva y que financia otro ensayo de profilaxis pre-exposición que este año comenzará a inscribir a voluntarios en África.
Mastro declaró que el principal propósito del actual conjunto de estudios es determinar si una intervención basada en fármacos antirretrovirales previene la infección por VIH y si es segura. Sólo entonces se podrán abordar algunas de las cuestiones más espinosas. “Podremos evaluar los comportamientos de riesgo, la adhesión, la alteración del progreso de la infección y si [el VIH] desarrolla resistencia en el caso de las personas que se infecten durante el ensayo”, declaró.
En total, los siete estudios de PPrE contarán con cerca de 18.000 voluntarios y es probable que este número se eleve aún más, ya que, en al menos dos de los ensayos, se ha decidido ampliar la inscripción al observar una tasa de incidencia del VIH inferior a la estimada previamente para la población del estudio (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de julio de 2007 sobre ‘Entender la Incidencia del VIH’).
Mientras tanto, se están planteando cuestiones respecto a por qué se está retrasando la implementación de los programas de circuncisión masculinos. Hace tres años, se interrumpieron dos grandes ensayos de distribución aleatoria con control después de que los datos mostraran que la circuncisión masculina reducía la transmisión del VIH hasta en un 65% en los hombres heterosexuales. A pesar de la avalancha de datos favorables, tanto los investigadores como los activistas del sida presentes en la conferencia comunicaron que la intervención está siendo infrautilizada, especialmente en regiones del África subsahariana, donde la práctica de sexo heterosexual constituye la principal vía de transmisión del VIH.
Robert Bailey, un epidemiólogo de la Universidad de Illinois (EE UU), manifestó en la conferencia que la circuncisión masculina no pareció aumentar el nivel de comportamientos de riesgo de adquirir el VIH en un ensayo de distribución aleatoria con control realizado con 1.319 hombres en Kenia. Bailey, que ha estudiado la circuncisión durante más de una década, también presentó datos basados en encuestas de hombres en una cohorte keniana que sugerían que la circuncisión realmente aumentaba la sensibilidad del pene y facilitaba la consecución del orgasmo entre los hombres recién circuncidados, en comparación con los hombres sin circuncidar del grupo control.
Aun así, los esfuerzos para ofrecer la intervención a los hombres se han enfrentado a numerosas barreras culturales, religiosas e incluso políticas.
El desarrollo de los microbicidas tópicos que las mujeres pueden aplicarse antes de las relaciones sexuales para prevenir la transmisión del VIH constituyó un tema candente en la conferencia del sida de 2006 en Toronto (Canadá), especialmente después de que Bill y Melinda Gates hicieran un llamamiento específico para intensificar los esfuerzos de investigación encaminados a su desarrollo. Sin embargo, el anuncio este año de que el gel microbicida Carraguard® no tuvo ningún efecto sobre las tasas de infección por VIH en las mujeres inscritas en la fase III del ensayo clínico lo convirtieron en otro más de la lista de candidatos que no habían conseguido proteger frente al virus (véase Vaccine Briefs, IAVI Report de marzo-abril de 2008).
Zeda Rosenberg, directora general del Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM, en sus siglas en inglés), participó en varias sesiones sobre el desarrollo de una segunda generación de microbicidas, basados en los antirretrovirales existentes, que muchos investigadores consideran más prometedores que los ya probados.
Los resultados del primer ensayo de eficacia de uno de estos candidatos de segunda generación no estarán disponibles hasta 2010, cuando se complete en Suráfrica un ensayo de fase IIb de prueba de concepto de un gel que contiene tenofovir. No obstante, un estudio presentado en la conferencia dio pie al optimismo. Los CDC mostraron que un candidato a microbicida compuesto por dos antirretrovirales ofreció una protección completa a un grupo de macacos rhesus frente al equivalente en monos del VIH.
En los primeros seis días posteriores a la exposición al VIH (el periodo de tiempo en el que aproximadamente 25.000 investigadores, trabajadores sanitarios y activistas se reunieron en la XVII Conferencia Internacional sobre el Sida en la Ciudad de México, entre el 3 y el 8 de agosto de este año), el virus desborda las defensas iniciales del organismo y se propaga con rapidez en la sangre, convirtiendo el virus en el equivalente biológico de un tren fuera de control.
En numerosas charlas clave durante la prolongada conferencia se hizo mención a este capítulo temprano, aunque crucial, del ciclo vital del virus. “Nos referimos a [estos seis días] como una ventana de vulnerabilidad”, declaró Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, en sus siglas en inglés), que habló sobre las nuevas orientaciones en la investigación de la prevención del VIH. “Sin embargo, [estos días] pueden convertirse en una ventana para la oportunidad”, añadió. “Nuestro éxito o fracaso en el campo de las vacunas, así como nuestra capacidad para acabar controlando [y] quizá incluso curando el VIH, dependerá de este reducido marco temporal”, concluyó Fauci.
Los últimos reveses sufridos en el campo de la prevención del VIH, así como las últimas estadísticas respecto a la propagación del virus, han puesto la investigación sobre la prevención en primera línea de numerosos debates en la conferencia de este año, recordando a los presentes por qué las vacunas y otros métodos biomédicos para prevenir la transmisión del VIH representan un enorme, y hasta ahora no superado, reto para los científicos. Gran parte de la atención se centró en las vacunas, los microbicidas y la profilaxis pre-exposición (PPrE), así como en la implementación de programas seguros de circuncisión masculina.
Una visión más clara de la epidemia
A pesar de los grandes progresos realizados la pasada década tanto en el desarrollo de nuevos fármacos antirretrovirales como en la oferta de terapia antirretroviral (TARV) a más personas que viven con VIH/sida, los países han tenido menos éxito a la hora de controlar la propagación de nuevas infecciones, especialmente entre las poblaciones en situación de alto riesgo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) hicieron públicas en la conferencia unas estimaciones actualizadas sobre la incidencia del VIH, en las que se aprecia que el número anual de nuevas infecciones en EE UU ha superado en 16.000 casos la estimación de 40.000 personas cada año que se habían registrado constantemente desde mediados de la década de 1990 (véase ‘Lo más destacado’ del VAX de mayo de 2008 sobre ‘Una epidemia estática’).
Las estimaciones más recientes del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA), que fueron publicadas justo antes del inicio de la conferencia, indican que, en la actualidad, hay 33 millones de personas que viven con VIH/sida y que el pasado año se produjeron 2,7 millones de nuevas infecciones en todo el mundo. Aunque la tasa de nuevas infecciones por VIH se ha reducido en algunos países, incluyendo algunas de las regiones más duramente afectadas en el África subsahariana, el aumento del número de nuevas infecciones en otros países ha contrarrestado su efecto, según el informe de ONUSIDA.
Por otro lado, el coste del tratamiento ha aumentado de forma astronómica desde la aparición de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). ONUSIDA considera que cumplir la meta del acceso universal para el año 2015 supondrá un gasto de unos 54.000 millones anuales para poder ofrecer fármacos a las personas que los necesitan en los países de ingresos bajos y medios.
Una línea de producción cambiante
“No tenemos más opción que seguir impulsando la investigación científica necesaria para conseguir una vacuna para el VIH, no importa lo que tardemos”, declaró Myron Cohen, director asociado del Centro para la Investigación en Sida de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU), durante su charla plenaria sobre la prevención de la transmisión sexual del VIH. El fracaso de la candidata a vacuna de Merck (basada en un adenovirus de serotipo 5 [Ad5] que inducía una respuesta celular) a la hora de mostrar eficacia, registrado el pasado mes de septiembre en un gran ensayo de fase IIb de prueba de concepto, ha llevado a los investigadores en vacunas a regresar a la ciencia básica; de este modo, la conferencia se convirtió, inesperadamente, en un foro donde mostrar este cambio de prioridades.
El ejemplo más evidente de este cambio se produjo el mes pasado, cuando Anthony Fauci decidió no dar luz verde a otro ensayo de fase IIb de prueba de concepto conocido como PAVE 100A, que tenía previsto evaluar un vector Ad5 similar al de Merck como vacunación de refuerzo tras varias inmunizaciones con una candidata a vacuna basada en ADN (véase PAVEing the way to a smaller trial, en el IAVI Report de julio-agosto de 2008). Aunque Fauci está valorando la posibilidad de realizar un ensayo más pequeño en lugar del PAVE 100A, la línea de producción de candidatas a vacunas podría verse reducida en los próximos meses. En su Plan de Acción 2008 sobre Vacunas contra el Sida, IAVI recomendó que se descartaran las vacunas menos prometedoras de la actual línea de producción clínica y que los recursos liberados se destinen en su lugar a la investigación básica que ayudará a desarrollar mejores candidatas a vacunas contra el sida (véase la sección ‘Noticias internacionales’ en este número).
Aunque los resultados del ensayo STEP pueden haber enfriado el interés por el desarrollo de candidatas a vacunas contra el sida que induzcan principalmente unas respuestas inmunitarias celulares contra el virus (véase el número especial del VAX de julio de 2008 sobre ‘Entender el sistema inmunitario y las estrategias de las vacunas contra el sida’ y las ‘Cuestiones básicas’ del VAX de abril de 2008 sobre ‘Entender las respuestas inmunitarias celulares’), los investigadores clínicos afirman que aún queda mucho por aprender de los voluntarios del ensayo. Susan Buchbinder, del Departamento de Salud Pública de San Francisco (EE UU) y una investigadora principal en el ensayo STEP, declaró que todavía se están aguardando datos de los voluntarios que pueden ayudar a determinar qué provocó la falta de eficacia de la candidata, incluyendo factores conductuales como la posibilidad de la existencia de redes sexuales entre hombres sin circuncidar en algunas sedes de ensayo que condujeran a unas tasas más elevadas de infección por VIH. También se intenta determinar por qué algunas personas vacunadas (hombres sin circuncidar que practican sexo con hombres [HSH] que presentaban una inmunidad natural frente al virus del resfriado modificado utilizado en la candidata a vacuna) parecían tener un mayor riesgo de infección por VIH.
Buchbinder señaló que la tasa de retención de los voluntarios en el estudio STEP, incluso después de suspender las vacunaciones y de que se abandonara el protocolo tipo ciego (se informó a los participantes si recibieron una candidata a vacuna o un placebo), es aún del 95%. “Explicamos a las personas voluntarias que se trataba de un estudio pivotal y que necesitábamos seguir contando con su participación, y las tasas de retención han sido muy, muy altas”, declaró la experta, quien añadió que esto constituía “un testimonio de la increíble dedicación de las personas voluntarias del estudio”.
Varias sesiones de la conferencia se centraron también en los modos de atraer una nueva generación de investigadores al campo de las vacunas contra el sida, un tema que se ha hecho muy popular últimamente. “Allá donde vas, ves las mismas caras”, declaró Mauro Schechter, responsable de la investigación del sida en la Universidad Federal de Rio de Janeiro en Brasil. “¿Dónde está la siguiente generación? No estamos proyectando el mensaje adecuado si no decimos a todos los investigadores que se trata de una carrera de relevos”, afirmó.
¿Una pastilla para prevenir el VIH?
Sin la perspectiva de una vacuna contra el sida en el horizonte, cada vez se presta más atención a la creciente lista de ensayos clínicos en los que se evalúa la PPrE, es decir, la administración de antirretrovirales a personas no infectadas para prevenir la infección por VIH (véase ‘Lo más destacado’ del VAX de mayo de 2006, ‘Tratamiento como prevención’). En ningún lugar se hizo esto más patente que en la conferencia, donde la situación de los ensayos sobre profilaxis pre-exposición y las futuras preocupaciones sobre su eficacia e implementación se debatieron en una amplia variedad de sesiones y recibieron una notable atención mediática.
Aún no existen datos de los ensayos que evalúan si la administración diaria de tenofovir o de una pastilla que combina dos fármacos, conocida como Truvada®, será eficaz en la prevención de la transmisión del VIH, pero tanto investigadores como activistas se están preparando para los resultados. Si se muestra su eficacia, habrá numerosos obstáculos para la implementación exitosa de los programas de PPrE. “Puede que dispongamos de una respuesta en 2-3 años y tenemos que asegurarnos de que estamos preparados para los datos”, declaró Mitchell Warren, director ejecutivo de la Coalición de Activismo en Vacunas contra el SIDA (AVAC, en sus siglas en inglés), que hizo público un informe sobre la profilaxis pre-exposición durante la conferencia.
Actualmente, hay en marcha o previstos siete ensayos de PPrE, incluyendo uno que cuenta con 4.200 mujeres en el África meridional para evaluar un microbicida en forma de gel que contiene tenofovir con el fin de determinar su capacidad para bloquear la infección por VIH. El ensayo de PPrE oral más avanzado (realizado por los CDC) prueba el uso de tenofovir en 400 hombres que practican sexo con hombres sin VIH en EE UU. Se espera poder disponer de resultados el próximo año, según Timothy Mastro, director principal de investigación de Family Health International, una organización especializada en salud sexual y reproductiva y que financia otro ensayo de profilaxis pre-exposición que este año comenzará a inscribir a voluntarios en África.
Mastro declaró que el principal propósito del actual conjunto de estudios es determinar si una intervención basada en fármacos antirretrovirales previene la infección por VIH y si es segura. Sólo entonces se podrán abordar algunas de las cuestiones más espinosas. “Podremos evaluar los comportamientos de riesgo, la adhesión, la alteración del progreso de la infección y si [el VIH] desarrolla resistencia en el caso de las personas que se infecten durante el ensayo”, declaró.
En total, los siete estudios de PPrE contarán con cerca de 18.000 voluntarios y es probable que este número se eleve aún más, ya que, en al menos dos de los ensayos, se ha decidido ampliar la inscripción al observar una tasa de incidencia del VIH inferior a la estimada previamente para la población del estudio (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de julio de 2007 sobre ‘Entender la Incidencia del VIH’).
Una estrategia infrautilizada
Mientras tanto, se están planteando cuestiones respecto a por qué se está retrasando la implementación de los programas de circuncisión masculinos. Hace tres años, se interrumpieron dos grandes ensayos de distribución aleatoria con control después de que los datos mostraran que la circuncisión masculina reducía la transmisión del VIH hasta en un 65% en los hombres heterosexuales. A pesar de la avalancha de datos favorables, tanto los investigadores como los activistas del sida presentes en la conferencia comunicaron que la intervención está siendo infrautilizada, especialmente en regiones del África subsahariana, donde la práctica de sexo heterosexual constituye la principal vía de transmisión del VIH.
Robert Bailey, un epidemiólogo de la Universidad de Illinois (EE UU), manifestó en la conferencia que la circuncisión masculina no pareció aumentar el nivel de comportamientos de riesgo de adquirir el VIH en un ensayo de distribución aleatoria con control realizado con 1.319 hombres en Kenia. Bailey, que ha estudiado la circuncisión durante más de una década, también presentó datos basados en encuestas de hombres en una cohorte keniana que sugerían que la circuncisión realmente aumentaba la sensibilidad del pene y facilitaba la consecución del orgasmo entre los hombres recién circuncidados, en comparación con los hombres sin circuncidar del grupo control.
Aun así, los esfuerzos para ofrecer la intervención a los hombres se han enfrentado a numerosas barreras culturales, religiosas e incluso políticas.
Microbicidas de segunda generación
El desarrollo de los microbicidas tópicos que las mujeres pueden aplicarse antes de las relaciones sexuales para prevenir la transmisión del VIH constituyó un tema candente en la conferencia del sida de 2006 en Toronto (Canadá), especialmente después de que Bill y Melinda Gates hicieran un llamamiento específico para intensificar los esfuerzos de investigación encaminados a su desarrollo. Sin embargo, el anuncio este año de que el gel microbicida Carraguard® no tuvo ningún efecto sobre las tasas de infección por VIH en las mujeres inscritas en la fase III del ensayo clínico lo convirtieron en otro más de la lista de candidatos que no habían conseguido proteger frente al virus (véase Vaccine Briefs, IAVI Report de marzo-abril de 2008).
Zeda Rosenberg, directora general del Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM, en sus siglas en inglés), participó en varias sesiones sobre el desarrollo de una segunda generación de microbicidas, basados en los antirretrovirales existentes, que muchos investigadores consideran más prometedores que los ya probados.
Los resultados del primer ensayo de eficacia de uno de estos candidatos de segunda generación no estarán disponibles hasta 2010, cuando se complete en Suráfrica un ensayo de fase IIb de prueba de concepto de un gel que contiene tenofovir. No obstante, un estudio presentado en la conferencia dio pie al optimismo. Los CDC mostraron que un candidato a microbicida compuesto por dos antirretrovirales ofreció una protección completa a un grupo de macacos rhesus frente al equivalente en monos del VIH.







