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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 4, abril 2009

Entender los virus transmitidos

¿Qué se está aprendiendo sobre el enemigo al que tendría que bloquear una vacuna preventiva del sida, el virus que se transmite
y establece una infección?

Aunque existen muchos problemas que dificultan el desarrollo de una vacuna contra el sida, el asombroso grado de diversidad del VIH sigue constituyendo uno de los principales obstáculos. Para poner este aspecto en perspectiva, basta considerar que la diversidad mundial anual del virus influenza A (responsable de la gripe) equivale, aproximadamente, a la que presenta el VIH en una persona tras seis años de infección. Con 33 millones de personas en el mundo infectadas en la actualidad por el virus, esto supone un grado de diversidad increíble.

El diseño y desarrollo de una vacuna contra el sida capaz de hacer frente a este nivel de variabilidad viral puede parecer una perspectiva abrumadora, por lo que los investigadores han centrado su atención en el estudio del enemigo que tendría que bloquear una vacuna preventiva, el virus que se transmite y establece la infección.
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Detección precoz

Pero determinar los primeros acontecimientos en la infección por VIH es una tarea complicada. Para empezar, en la mayoría de los casos, el virus se transmite por vía sexual, lo que hace imposible estudiar el propio proceso de infección. Además, dado que la mayoría de las personas no reconocen o descubren de forma inmediata la infección por VIH, resulta complejo obtener muestras de pacientes poco después de infectarse.

Para sortear este obstáculo, se aumentó la frecuencia de toma de muestras procedentes de cohortes de personas no infectadas y en riesgo de adquirir el VIH. Las parejas serodiscordantes, en la que un miembro tiene el virus y el otro no, constituyen un grupo especialmente útil para el estudio. Estas parejas son de una valía fundamental porque permiten analizar tanto el virus que establece la infección, cuando el miembro seronegativo se infecta, como la población viral circulante en la persona de la que partió la infección.

Se han establecido grandes cohortes de parejas serodiscordantes en Ruanda y Zambia, y la toma frecuente de muestras (cada mes en lugar de cada tres) de los miembros sin VIH ha ayudado a identificar nuevas infecciones por VIH en un momento más próximo al de la transmisión. La mayor frecuencia de la realización de pruebas y muestras también ayuda a reforzar los mensajes sobre reducción de riesgo y promueve el uso del preservativo entre las parejas.

Asimismo, los avances técnicos ayudan a reunir información sobre la transmisión del VIH. Los investigadores pueden analizar ahora muestras de sangre históricas provenientes de un único paciente y hacer una regresión temporal, empleando modelos para predecir la evolución del virus, a fin de determinar con un alto grado de certeza las características genéticas del virus que estableció la infección.

El virus transmitido

Al aumentar la comprensión sobre el virus que se transmite de persona a persona, se descubren algunas buenas noticias para los investigadores de la vacuna. Las pruebas indican ahora que el virus que se transmite y establece una nueva infección es mucho menos diverso que el VIH presente en una persona infectada por algún tiempo.

Cuando se analizaron muestras de casi 200 pacientes recién infectados por VIH, se descubrió que, en la mayoría de los casos (81%), la infección se debió a un único virus. Esta observación se vio confirmada más tarde en un grupo de 20 parejas serodiscordantes, donde en el 90% de las infecciones se partió de un único virus, pese al hecho de que el miembro de la pareja que transmitió el VIH tenía numerosas variantes circulando en su organismo.

Esto ha llevado a los informadores a proponer la hipótesis de que hay un cuello de botella en la transmisión del VIH: aunque en una persona infectada coincidan muchas variantes del virus, sólo algunas son capaces de transmitirse y establecer una infección. Este cuello de botella limita eficazmente el número de variantes del virus en una persona recién infectada.

Estas observaciones pueden tener implicaciones importantes en el diseño de vacunas contra el sida, ya que podrían indicar que una vacuna preventiva sólo tendría que vérselas con un número muy reducido de variantes virales para evitar que se produzca la infección. Sin embargo, puesto que el virus que produce la infección muta y se modifica con rapidez, sigue existiendo un período de tiempo muy breve para que la vacuna pueda actuar antes de que la diversidad del virus se convierta en un problema.

Algunas excepciones

A pesar del mencionado cuello de botella que parece producirse durante la transmisión sexual, los científicos creen que, una de cada cuatro veces, dos o más virus tienen éxito y consiguen establecer la infección en una persona. Al estudiar estos casos, se ha descubierto una relación entre la presencia de infecciones genitales y el número de virus transmitidos que establecen infección en una única persona, lo que sugiere que la presencia de otras infecciones de transmisión sexual puede alterar este cuello de botella.

Los nuevos datos también sugieren que el número de variantes virales transmitidas que establecen infección puede variar en gran manera según la vía de transmisión. Por ejemplo, en cohortes de usuarios de drogas inyectables o de hombres que practican sexo con hombres, se ha observado que, de promedio, hay un número muy superior de variantes virales responsables de establecer la infección que en el caso de la transmisión heterosexual.

Hoy en día, se están analizando genéticamente las propiedades del virus que se transmite y establece la infección en búsqueda de más pistas que puedan ser útiles en el diseño de vacunas.

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