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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 4, abril 2007

Entender los retos de desarrollar una vacuna del SIDA

¿Cuáles son los principales obstáculos científicos para el desarrollo de una vacuna del SIDA eficaz?

A lo largo de los últimos años, se ha producido un significativo progreso científico en la comprensión de la infección por VIH y en cómo el virus interactúa con el sistema inmunológico humano. También se ha renovado el compromiso político y financiero con el esfuerzo mundial para combatir el VIH/SIDA y actualmente existen más de 30 ensayos clínicos en marcha que evalúan diferentes vacunas candidatas contra el SIDA. A pesar de estos avances, el VIH es un virus difícil de abordar y desarrollar una vacuna segura y eficaz que proteja a las personas contra la infección implica superar varios de los restantes obstáculos científicos.

Diversidad genética


Un motivo por el que el desarrollo de una vacuna del SIDA es algo tan complejo es que el VIH se replica, o realiza copias de sí mismo, con extrema rapidez en una persona infectada. Una vez el VIH infecta a una célula T CD4+, rápidamente produce más virus que a su vez infectan más células inmunológicas, estableciendo un ciclo de destrucción que permite al VIH desbordar, y eventualmente destruir, al sistema inmunológico. Pero este proceso de replicación es imperfecto y cada vez que el VIH copia su material genético comete errores. Esto resulta en un enorme número de virus, cada uno de ellos con una configuración genética ligeramente distinta, circulando en una única persona, así como entre la población general.

La extraordinaria diversidad genética del VIH dificulta muchísimo el desarrollo de una vacuna eficaz contra el SIDA ya que tendrá que ser protectora frente a tantas cepas virales distintas. La vacuna frente a la gripe supone un ejemplo clarificador. Aunque el virus de la gripe varía sustancialmente menos que el VIH, de todos modos la vacuna debe ser reformulada cada año para que sea eficaz frente a la cepa predominante de virus en circulación.

Infección natural


Se considera que la mayoría de las vacunas autorizadas contra otras enfermedades funcionan debido a que inducen anticuerpos neutralizantes específicos contra el virus (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de febrero de 2007 sobre ‘Entender los Anticuerpos Neutralizantes’). Pero incluso aunque ya se han descubierto varios anticuerpos neutralizantes específicos del VIH en personas infectadas, aún no se sabe qué papel juegan en el control de la infección por VIH. Las respuestas de anticuerpos generadas contra el VIH de forma natural por el sistema inmunológico son insuficientes para aclarar una infección dado que nunca se ha producido un caso documentado de una persona que fuera capaz de aclarar una infección por VIH establecida.

En el caso de muchos no progresores a largo plazo, cuyos sistemas inmunológicos pueden controlar la infección por VIH durante mucho más tiempo que la década habitual, los investigadores no observan a menudo respuestas significativas de anticuerpos neutralizantes dirigidas contra el VIH (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de septiembre de 2006, ‘Entender a los no progresores a largo plazo’). E incluso cuando se generan anticuerpos neutralizantes contra el VIH, en ocasiones son incapaces de proteger frente a otras cepas del virus estrechamente relacionadas. Existen varios casos confirmados de superinfección, en donde personas con VIH se infectan por una segunda cepa del VIH a pesar de contar con anticuerpos contra la cepa por la que ya estaban infectadas.

Aunque los anticuerpos pudieran no jugar un papel crítico en el control del VIH en personas infectadas, los investigadores especulan que los anticuerpos específicos del VIH inducidos por la vacuna aún serían importantes, incluso necesarios, para proteger a alguien frente a la infección. Esto supone un reto significativo para los investigadores en el campo de la vacuna del SIDA que tienen que descubrir nuevos modos de inducir respuestas inmunológicas (tanto respuestas inmunológicas de anticuerpos como celulares [células CD4+ y CD8]), que sean incluso más eficaces que las producidas durante la infección natural.

Un sistema inmunológico sometido a ataque


Parte de los motivos por los que es más difícil el aclaramiento de una infección por VIH es que el objetivo primario del virus es el propio sistema inmunológico. Éste es uno de los principales retos para el desarrollo de una vacuna que pueda controlar la infección por VIH, en lugar de prevenirla completamente. El VIH ataca preferentemente a las células T CD4+, un subconjunto particular de las células inmunológicas que ayudan a orquestar todos los demás tipos de respuestas inmunológicas contra los patógenos. Durante la infección por VIH, muchas de estas células se ven dañadas y no pueden funcionar adecuadamente. A medida que más y más células T CD4+ van muriendo, el sistema inmunológico se vuelve incapaz de rechazar el VIH, así como a otras infecciones virales y bacterianas, y se produce la aparición del SIDA. Una vacuna del SIDA parcialmente eficaz que pudiera reforzar la respuesta inmunológica contra el VIH antes de que se dañen demasiadas células T CD4+, podría ayudar a preservar parte de las células inmunológicas críticas en una fase temprana del curso de la infección y ralentizar significativamente el curso de la infección. Dicha vacuna podría también ayudar a reducir la probabilidad de que una persona con VIH transmita el virus a otras.


Modelo animal imperfecto


Otro modo de reunir información útil sobre los tipos de respuestas inmunológicas que protegen frente a la infección es estudiar el virus en un modelo animal. No obstante, el VIH no infecta a ningún otro animal, de modo que los investigadores de la vacuna del SIDA deben estudiar un virus relacionado, el virus de la inmunodeficiencia simia (VIS). Este virus infecta a algunas especies de primates no humanos, incluyendo a los macacos rhesus (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de octubre de 2006, ‘Comprender el desarrollo preclínico de la vacuna del SIDA’). No es un modelo perfecto para la infección humana ya que se trata de un virus diferente y cualquier vacuna candidata probada en primates no humanos debe basarse en el VIS y no en el VIH.

Diseño del inmunógeno


La clave para inducir unas respuestas inmunológicas de anticuerpos y celulares potentes con una vacuna es seleccionar el adecuado inmunógeno o antígeno (bien proteínas del VIH completas o fragmentos de proteínas) que estimulen el sistema inmunológico para inducir el tipo y cantidad deseado de las respuestas. El diseño de inmunógenos para incluir en vacunas del SIDA es muy difícil y sólo se ha realizado un progreso gradual en este campo. Actualmente se están evaluando varios inmunógenos diferentes en ensayos tanto clínicos como preclínicos. Estos inmunógenos se están probando en combinación con varios vectores virales diferentes (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de septiembre de 2004, ‘Entender los adyuvantes de vacunas’) para intentar aumentar el nivel de respuestas inmunológicas generadas. También pueden probarse otros enfoques para mejorar la capacidad inmunogénica de las vacunas candidatas, incluyendo métodos de administración alternativos, como la intravenosa, la oral o la intranasal.

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