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  1. Actualización en Tratamientos

Boletín especial sobre el Encuentro del Hígado AASLD 2018 (Noviembre de 2018)

El boletín de infohep de este mes se centra en las noticias procedentes del denominado Encuentro del Hígado (The Liver Meeting 2018), organizado por la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD, en sus siglas en inglés) y que tuvo lugar en la ciudad de San Francisco (EE UU), del 9 al 13 de noviembre de 2018. Los temas destacados en este boletín son:

La aspirina reduce el riesgo de sufrir cáncer hepático

La doctora Tracey Simon, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

La doctora Tracey Simon, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Tomar aspirina unas dos veces a la semana durante cinco años o más puede reducir aproximadamente a la mitad el riesgo de desarrollar carcinoma hepatocelular, según los resultados de un estudio presentado en el Encuentro del Hígado de la AASLD en San Francisco (EE UU).

Una dosis baja diaria de aspirina (recomendada para prevenir la enfermedad cardiovascular en las personas en situación de riesgo elevado) también ha demostrado ser capaz de reducir el riesgo de sufrir cáncer colorrectal. Además, parece reducir la probabilidad de desarrollar otros tipos de cáncer. No obstante, la toma regular de aspirinas también entraña riesgos, como por ejemplo, el sangrado gastrointestinal.

El análisis de los datos procedentes de 133.371 personas de EE UU que informaron sobre su uso de aspirina reveló que tomar como mínimo 325mg de aspirina dos veces a la semana se relacionó con una reducción del 49% en el riesgo de sufrir cáncer hepático. El beneficio significativo de la toma de aspirina se hizo evidente tras cinco años como mínimo de uso a una dosis de, al menos, 1,5 comprimidos semanales, según concluyó el equipo de investigadores.

Por último, los autores sugieren que la aspirina puede reducir el riesgo de sufrir cáncer de hígado al retrasar el progreso de la fibrosis, al inhibir directamente el desarrollo del cáncer o al disminuir la acumulación de grasa en el hígado.

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Sofosbuvir/ledipasvir para niños de entre tres y seis años

Kathleen Schwarz, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Kathleen Schwarz, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

El tratamiento con sofosbuvir y ledipasvir granulados de modo que puedan mezclarse con comida o espolvorearse en la lengua ha permitido curar la hepatitis C en 33 de 34 niños de entre tres y seis años de edad, según informó en la conferencia Kathleen Schwarz, del Hospital Johns Hopkins. El éxito de la nueva formulación implica que el tratamiento pronto estará disponible para tratar la hepatitis C a los niños de menor edad.

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Hepatitis C en el fluido rectal y nasal

Es posible encontrar niveles elevados del virus de la hepatitis C (VHC) en los fluidos rectales y nasales de personas cuya carga viral del VHC es alta, incluso en ausencia de sangre en dichos fluidos, según informó en la conferencia un equipo de investigadores austriaco.

Este hallazgo refuerza la plausibilidad de la transmisión del VHC cuando se comparten billetes enrollados u otros materiales para esnifar droga. Estos datos también revelan que el VHC puede transmitirse durante las relaciones sexuales anales, incluso aunque no haya sangre presente.

El 70% de los participantes en el estudio proporcionaron al menos una muestra de fluido nasal o rectal que dio positivo en ARN del VHC. La presencia de dicho ARN en una muestra estuvo relacionada con una mayor carga viral del VHC en la sangre. Sin embargo, no estuvo vinculada con el estado serológico al VIH, con la existencia de una infección reciente por el VHC ni con la posible vía de adquisición de la hepatitis C.

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La incidencia de diabetes, derrames cerebrales y cánceres disminuye tras la cura de la hepatitis C

La incidencia de algunos de los problemas de salud extrahepáticos más graves provocados por la hepatitis C se reduce rápidamente tras curar la infección con el tratamiento antiviral, según ha concluido una revisión de los casos de personas tratadas de esta dolencia en la provincia canadiense de la Columbia Británica.

La infección por la hepatitis C está relacionada con una mayor incidencia de la enfermedad renal crónica, diabetes y enfermedad cardiovascular. Curar la hepatitis C podría reducir la incidencia de estos problemas de salud, pero no había demasiados datos referentes al impacto del tratamiento sobre estas afecciones.

Un equipo de investigadores de la Cohorte de Realizadores de pruebas de la Hepatitis de la Columbia Británica examinó los resultados de 73.000 personas que dieron positivo a la hepatitis C entre 1999 y 2014 en la provincia. Tras diez años de seguimiento, se comprobó que las tasas de diabetes y trastornos del estado de ánimo y ansiedad fueron un 47% y 29% menores, respectivamente, en personas que se curaron de la hepatitis C. La incidencia de derrames cerebrales fue un 33% más baja y la incidencia de enfermedad renal crónica fue un 52% menor en comparación con las personas que no se curaron de la hepatitis C, aunque en ambos casos la incidencia general de esta dolencia fue muy inferior a la de la diabetes o los trastornos del estado de ánimo.

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Tratamiento de 8 semanas con Maviret en personas con cirrosis

Un tratamiento de 8 semanas de duración con la combinación glecaprevir y pibrentasvir (Maviret) tiene una elevada eficacia a la hora de curar la hepatitis C en personas con cirrosis compensada e infectadas por una amplia gama de genotipos distintos, según informó en la conferencia Robert S. Brown, del Facultad de Medicina Weill Cornell (EE UU).

Reducir la duración del tratamiento a 8 semanas supone un ahorro de dinero y facilita que las personas mantengan su adherencia a la terapia, por lo que todas las empresas que desarrollan y comercializan fármacos para la hepatitis C se esfuerzan por demostrar que sus productos son capaces de ofrecer unas tasas de curación elevadas tras ocho semanas de tratamiento.

El estudio EXPEDITION-8 contó con la participación de personas que presentaban un estadio temprano de cirrosis compensada e infección por cualquier genotipo del VHC, con excepción del genotipo 3 (actualmente, ya está en marcha un brazo del estudio en el que participan personas con el genotipo 3 del VHC). Las personas participantes recibieron 8 semanas de tratamiento y el 98% de ellas presentaron una respuesta virológica sostenida. Maviret contiene un inhibidor de la proteasa, por lo que su uso está aprobado en personas con cirrosis compensada, pero no cuando la cirrosis está descompensada.

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Enfermedad del hígado graso no alcohólico y riesgo de cáncer

Alina Allen, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Alina Allen, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Las personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico presentan unas tasas más elevadas de cáncer, y el mayor aumento se observó en el caso de los cánceres gastrointestinales, según los hallazgos de un estudio presentado en la conferencia. Estos datos sugieren que la enfermedad del hígado graso no alcohólico puede constituir un factor clave en el aumento del riesgo de cáncer asociado a la obesidad.

El estudio recopiló las tasas de cáncer de 4.791 personas adultas diagnosticadas de enfermedad del hígado graso no alcohólico en un condado de Minnesota (EE UU) entre los años 1997 y 2018 y las comparó con las de un grupo de control compuesto por 14.432 personas de la población general. Ambos grupos fueron emparejados atendiendo a la edad y el sexo. Del análisis se excluyó a las personas que tenían hepatitis víricas u otras causas de enfermedad hepática.

El riesgo general de desarrollar cáncer fue un 91% más elevado en el grupo que tenía el hígado graso no alcohólico, en comparación con el grupo de control. El equipo de investigadores también examinó si la enfermedad del hígado graso estaba asociada a un mayor riesgo de cáncer que la obesidad en ausencia de enfermedad del hígado graso no alcohólico y descubrió que las personas con esta dolencia presentaban un riesgo significativamente mayor de cáncer que las personas obesas en el grupo de control. De hecho, la obesidad se asoció con un mayor riesgo de cáncer solo en aquellas personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico y no en aquellas que no la sufrían.

La investigadora del estudio, doctora Alina Allen, de la Clínica Mayo de Rochester, declaró: "El cáncer de hígado presentó el mayor aumento en el riesgo relativo, pero no fue un hallazgo sorprendente. Sin embargo, el riesgo 2,5 veces mayor de sufrir cáncer de estómago y páncreas son resultados novedosos que la comunidad médica debería conocer. En futuros estudios se debería examinar más en profundidad dicha relación para determinar si deberían implementarse métodos de cribado en esta población".

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Tratamientos experimentales de la esteatohepatitis no alcohólica y la enfermedad del hígado graso no alcohólico

Rohit Loomba en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Rohit Loomba en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

La activación de la hormona tiroidea parece constituir un enfoque prometedor para tratar la enfermedad del hígado graso, según reflejan los resultados de un par de estudios presentados en la conferencia.

Las hormonas de la tiroides desempeñan un papel importante en el metabolismo y los fármacos que promueven la actividad del receptor de la hormona tiroidea beta pueden reducir los niveles de lípidos en sangre y reducir el hígado graso al degradar los ácidos grasos.

Se comprobó que el uso de dos agonistas del receptor de la hormona tiroidea beta (MGL-3196 y VK2809) redujo tanto los niveles de grasa hepática como de lípidos en sangre en personas que presentaban enfermedad del hígado graso no alcohólico y su forma más grave, la esteatohepatitis no alcohólica.

Un estudio de fase 2 en el que se empleó MGL-3196 demostró que las personas que recibieron 12 semanas de tratamiento con la dosis más elevada del fármaco presentaban una reducción del 49% en sus niveles de grasa hepática 24 semanas después de interrumpir el tratamiento. Los niveles de lípidos y la inflamación hepática disminuyeron, mientras que la pérdida de grasa hepática se asoció con la pérdida de peso.

Al examinar el daño en el hígado, un tercio de los participantes presentaron una regresión de una etapa en su grado de fibrosis y el 27% de las personas que recibieron MGL-3196 experimentaron una resolución de la esteatohepatitis no alcohólica.

El otro fármaco, VK2809, consiguió una reducción ‘notable’ en la grasa hepática tras 12 semanas de tratamiento. El 91% de un grupo de 47 personas con enfermedad hepática del hígado graso no alcohólico experimentó una reducción de la grasa hepática de, al menos, un 30%.

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Nivolumab para tratar el cáncer hepático

Masatoshi Kudo, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Masatoshi Kudo, en el Encuentro del Hígado 2018. Foto: Liz Highleyman.

Nivolumab (Opdivo), un inhibidor del punto de control que ayuda al sistema inmunitario a luchar contra el cáncer, se ha relacionado con una disminución del tamaño tumoral o una estabilización de la enfermedad en el 55% de las personas con carcinoma hepatocelular que además presentaban una importante merma de la función hepática, según los datos presentados en la conferencia.

Nivolumab es un anticuerpo monoclonal que bloquea el receptor PD-1 de las células-T, un punto de control inmunitario que desempeña un papel en la regulación de la función inmunitaria.

La Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés) aprobó el pasado año el uso de nivolumab, y este mes de noviembre dio también su aprobación a pembrolizumab (Keytruda), otro inhibidor del punto de control PD-1. La Agencia Europea del Medicamento ha aprobado ambos fármacos para tratar distintos tipos de cáncer, pero aún no para el carcinoma hepatocelular.

El estudio presentado en El Encuentro del Hígado examinó las respuestas a nivolumab en 49 personas con cáncer hepático y una cirrosis de clase B en la escala de Child-Pugh. El estudio reveló que el cáncer hepático se estabilizó en el 45% de las personas tratadas tras un periodo mediano de seguimiento de 12 meses.

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Tratamiento para el VHC en personas usuarias de drogas intravenosas

Proporcionar antivirales de acción directa (AAD) a personas usuarias de drogas intravenosas para tratar la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) puede conseguir unas rápidas reducciones en la prevalencia de viremia en la comunidad, según un estudio australiano publicado en Journal of Hepatology. El porcentaje de uso del tratamiento del VHC pasó del 10% al 41% después de que se acordara eliminar la restricción a los AAD en marzo de 2016. En consecuencia, la proporción de pacientes con viremia se redujo del 43% al 25%.

Los autores del estudio creen que sus hallazgos tienen especial significado en el cumplimiento del objetivo de la Organización Mundial de la Salud de eliminar el VHC como amenaza de salud pública para el año 2030.

“La eliminación del VHC como amenaza mundial para la salud pública requerirá la implementación de estrategias que ofrezcan acceso a los AAD a las poblaciones en situación de elevado riesgo, que a menudo son las que están muy marginalizadas por la sociedad”, comenta el equipo de investigadores. “Este estudio proporciona pruebas de que pueden alcanzarse unas tasas relativamente elevadas de tratamiento del VHC entre las personas usuarias de drogas intrevenosas cuando se retiran las restricciones al acceso a la terapia DAA”.

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La iniciativa Medicines Patent Pool consigue la licencia de glecaprevir/pibrentasvir

La iniciativa Medicines Patent Pool (Banco de Patentes de Medicamentos) ha llegado a un acuerdo con AbbVie para una nueva licencia libre de regalías sobre glecaprevir/pibrentasvir (G/P), una combinación recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento de la hepatitis C crónica. La licencia permitirá que los fabricantes con garantía de calidad puedan desarrollar y vender a precios asequibles fármacos genéricos que contengan esta combinación en 99 países y territorios de ingresos bajos y medianos, lo que permitirá que esas zonas puedan ampliar las opciones de tratamiento con los regímenes pangenotípicos más efectivos.

A pesar de que la licencia cubre varios países donde existe una carga muy elevada de hepatitis C (en particular Egipto, Indonesia, Pakistán y Vietnam), se ha expresado la preocupación por el hecho de que la India no esté incluida.

"La exclusión de los países que poseen una mayor capacidad para costear unas estrategias económicas de eliminación de la hepatitis C contribuye a reducir el mercado general de los genéricos de G/P, reduce la economía de escala de los fabricantes de genéricos y, por lo tanto, también menoscaba las estrategias de tratamiento y eliminación en los territorios incluidos en la licencia", según declaró Brook Baker, de Health GAP.

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